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El grupo virtual de Damon Albarn regresa siete años después de su nuevo disco 'Humanz'.

La cita era la niebla londinense, al sur del Támesis y en la antigua sala de rotativas del Evening Standard, rebautizada como Printworks y vaciada a tiempo para uno de los grandes enventos musicales del año. ¡Vuelven los Gorillaz al cabo de siete años!

Damon Albarn y Jamie Hewlett no solo han hecho las paces, sino que han enriquecido su banda virtual con un glorioso plantel de artistas invitados (Grace Jones, De La Soul, Danny Brown, Pusha T, Vince Staples, Jehnny Beth de Savages, Noel Gallagher de Oasis). Muchos de ellos se apuntaron a la gran fiesta "secreta" de Londres, como preámbulo de lanzamiento de Humanz, que sale a la venta este martes.

Todo lo visto y oído sobre los Gorillaz alcanza una nueva e insospechada dimensión en el cuarto álbum de la banda. La mezcla desconcertante e irreverente de géneros (hip hop, funk, rock alternativo, electrónica) alcanza un nuevo cénit y roza la apoteosis el directo, potenciada con el bombardeo de efectos visuales.

En el umbral de los 50, cualquiera diría que Damon Albarn ha firmado un pacto con el diablo, comparable al de Mick Jagger. Su vocación de multi-instrumentalista insaciable -aplacada en su banda de toda la vida, los Blur- explota sin remedio en el potentísimo directo de Gorillaz, acentuada por las creaciones de Jamie Hewlett que convierten el escenario en una interminable viñeta de comic.

"Queremos que sea un disco de fiesta, para que suene ininterrumpido en un club", anunció de antemano Albarn, en declaraciones a Radio 1, indagando en los orígenes de Humanz... "Estamos en un período de transición hacia algo completamente distinto. El disco me vino a la cabeza como una fantasía oscura a inicios del año pasado. Intenté imaginar los cambios más raros e impredecibles que se estaban gestando en el mundo... La cosa no va sobre Donald Trump, pero estábamos temiéndonos que algo así ocurriría, y es tan solo la primera fantasía oscura que se ha hecho realidad".

Hallelujah Money, interpertado junto a Benjamin Clementine, es la canción-protesta de Gorillaz en tiempos de Trump. Desde el primer corte (Ascension Feast) al último de los catorce (We Got the Power), pasando por Submission Feat, el disco tiene una doble lectura festiva y política.

> "Tenemos el poder de amarnos los unos a los otros/ no importa lo que pase (...)/ no importa lo que nos digan o lo imposible que parezca"... Jehnny Beth y Noel Gallagher, antiguos enemigos, hicieron las paces para entonar lo que podría ser ya el himno de poder y resistencia para estos tiempos que viene, "We got de power".

> El poder catalizador de Damon Albarn alcanzó varios clímax durante la eterna noche londinense. En "Momentz" resucitaron los De La Soul. "Carnival" sonó casi a un góspel con la voz de Anthony Hamilton. Con "Let me out" se incendió el escenario al ritmo de Pusha T. En "Submission" se sucedieron finalmente Kelela, Danny Brown y Graham Coxon, el guitarrista de los Blur, que no ha podido resistirse a este gran aquelarre musical orquestado por su compañero de filas, Damon Albarn, que se marcó un solo galáctico con "Andromeda". ¡Larga vida a los Gorillaz y a toda su tribu carnal y virtual!