El hecho se produjo durante el programa “Today”, conducido por el presentador Bill Grundy, en Thames Television, cuando la banda fue convocada a último momento para un reportaje en directo, ante la cancelación sorpresiva de Queen, el grupo invitado para esa edición.

Los Sex Pistols se presentaron en el estudio junto a algunos amigos del grupo, entre los que se encontraba Siouxsie y Steven Severin, quienes más tarde formarían la banda Siouxsie and The Banshees, y, en medio de un reportaje que fue ganando en intensidad por los cruces con el entrevistador, lanzaron varios insultos, algo impensado para ese entonces en la sociedad británica.

Pero además, el grupo tocó algunas canciones en vivo, en una actuación que culminó con sus integrantes destrozando el escenario y los amplificadores.

La escena seguida por millones de televidentes tuvo su efecto, puesto que al día siguiente toda Gran Bretaña comentaba lo ocurrido, en tanto que los diarios se vieron obligados a informar de qué se trataba el movimiento punk.

Lo cierto es que la actitud demostrada ante cámaras por parte del cantante Johnny Rotten, el guitarrista Steve Jones, el bajista Glen Matlock y el baterista Paul Cook, respondía a las ideas situacionistas que manejaba el mánager Malcolm McLaren, a pesar de haberse tratado de un incidente que no fue del todo planificado.

Si bien el representante del grupo había sugerido a los Pistols que no respetaran las marcas del piso del escenario montado en los estudios, en donde debían pararse a la hora de la actuación, no estaba en los planes de nadie la posibilidad de incurrir en exabruptos que escandalizaran a la sociedad.

Todo comenzó cuando un belicoso Bill Grundy, molesto por la ausencia a última hora de Queen y por el reemplazo elegido, hizo una presentación poco amigable de la banda, con comparaciones odiosas con los Rolling Stones.

"Son punk-rockers. La nueva sensación, me cuentan. Aquí están, no son los simpáticos y limpios Rolling Stones, pero aquí están, tan borrachos como yo", lanzó Grundy, quien era conocido además por su afición a la bebida y su mal carácter.

En una charla que fue subiendo de tono, ante las provocaciones permanentes del presentador, los Pistols expresaron algunos insultos que, a pedido del propio Grundy, a modo de desafío, fueron repetidos en varias ocasiones.

Incluso, Grundy intentó hacerse el galante con Siouxsie, lo cual derivó en una arremetida de todos los presentes contra el presentador, a quien lo tildaron de “viejo verde, sucio y cabrón”.

El incidente provocó que Grundy fuera suspendido por Thames Television, en lo que significó un declive de su carrera, y que el movimiento punk alcanzara repercusión nacional.

Al día siguiente, todas las portadas de los periódicos analizaban lo ocurrido y, en su mayoría, condenaban no sólo la actitud de la banda, sino todo lo que el movimiento punk significaba. Por caso, el Daily Mirror retomó un título de William Faulkner para encabezar sus crónica con la frase “The filth and the fury” (“La mugre y la furia”), que luego se convertiría en un eslogan.

Pero lejos de impulsar a esta corriente cultural, la mala publicidad derivó en una condena social que, en muchos casos, dio origen a violentos ataques callejeros de algunas pandillas contra punks. El propio Johnny Rotten fue víctima de varias golpizas que pusieron en riesgo su vida.

Por otra parte, el punk se convirtió una especie de parodia, al ensalzarse algunos comportamientos escandalosos que poco tenían que ver con el espíritu del movimiento, en lo que puede ser considerado para los puristas como el acta de defunción de esta corriente.

Los propios Sex Pistols se convirtieron en víctimas de esta tendencia al decidir reemplazar al poco tiempo al bajista Glen Matlock, principal compositor de la banda, por Sid Vicious, un fan del grupo, totalmente inepto para la música pero cuya imagen resultaba la quintaesencia de la moda punk.

El derrotero experimentado por los Pistols, con cancelaciones de shows, rescisiones de contratos y persecuciones judiciales, minaron la salud de la banda, que se fue desintegrando de a poco, hasta dejar de existir de manera definitiva en 1978.

“¿Tuvieron alguna vez la sensación de haber sido estafados?”, lanzó un Rotten hastiado, antes de despedirse del público tras una versión de “No fun”, de The Stooges, en la última presentación de la banda, en enero de 1978, en la ciudad estadounidense de San Francisco, en el cierre de una accidentada gira.

Peleado con el resto de la banda y con el mánager, Rotten ya tenía en su cabeza recuperar su apellido real, y ya como John Lydon encarar un nuevo proyecto superador, que llevaría el nombre de Public Image Limited, con el que aún gira por todo el mundo.

En tanto, Vicious iba a ingresar en un espiral autodestructivo, con su adicción a la heroína y una relación trágica con su novia Nancy Spungen, cuyo final lo marcaría la muerte de ambos.
 
Por Hernani Natale
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